Los residentes son médicos y enfermeras en formación que están especializándose en Medicina Familiar y Comunitaria y en Enfermería Familiar y Comunitaria, respectivamente.
Permanecen un periodo de 4 años, los médicos, o de 2 años, las enfermeras, bajo la supervisión de tutores durante las diferentes etapas de su formación especializada y es evaluada su competencia a lo largo de este periodo docente.
En nuestro camino como tutores aplicamos multitud de herramientas para mejorar el rendimiento y la competencia de nuestros residentes durante los cuatro años que comparten profesionalmente con nosotros.
Una herramienta muy útil y eficaz para la obtención de objetivos formativos y docente son los procesos de Coaching.
El proceso de Coaching es un proceso de cambio donde el cliente se marca unos objetivos concretos y factibles para alcanzar un estado deseado y un plan de acción para obtenerlo. El cliente se compromete con este plan de acción y el coach realiza unos requerimientos pactados de realización este plan de acción y este compromiso. Al final, cliente y coach evalúan los resultados y realizan un feedback de las acciones bien realizadas y de las acciones a mejorar.
Este proceso de coaching es asimilable a nuestros residentes.
El residente equivale a nuestro cliente, se marca el objetivo de obtener la especialidad y adquirir una competencia, para lo que se marca un plan de acción llamado itinerario docente.
El tutor, en cierta forma, puede representar la figura de su coach o mentor, en la medida que su supervisión y seguimiento de los conocimientos y habilidades registradas en el libro de residente equivaldría a los requerimientos a realizar.
Tras cada periodo docente, se realiza una evaluación y durante todo el proceso existen feedback constantes (evaluaciones, mini CEX, ECOE, acciones tutoriales, incidentes críticos, self audit,…).
Dentro del coaching de empresa existen algunas herramientas útiles y extrapolables y válidas para otros campos profesionales..
En ellas, el empresario evalúa y retroalimenta a sus trabajadores en base a los resultados que se analizan y consiguen.
En nuestro caso, el tutor representaría al empresario y el residente al teórico trabajador y las herramientas a utilizar son de evaluación y de feedback, como elementos de adquisición de competencias y de motivación en el logro de objetivos.
Veamos 3 tipos de herramientas:
1. La matriz del potencial y del rendimiento.
¿Qué acciones podríamos los tutores realizar cuando evaluamos a nuestros residentes según su potencial y su rendimiento?.
- Si tiene alto potencial y alto rendimiento, nuestro residente es un “crack”. Nosotros, los tutores, idearemos todo un sistema para optimizar su desarrollo y diseñaremos un itinerario de máximo aprovechamiento.
- Si tiene un alto rendimiento, pero bajo potencial, nuestro residente está lo que llamaríamos profesionalmente "al límite". Procuraremos que se mantengan en su nivel actual y reconocemos que hace bien el trabajo que hace, destacamos sus fortalezas y elaboramos un proyecto de formación para mejorar su potencial.
- Si tiene alto potencial, pero bajo rendimiento, nuestro residente es lo que en el mundo empresarial se considera un "incompetente". Intentaremos motivarlo, reconducirlo y ayudarlo. Asimismo, intentaríamos recuperar sus conocimientos.
- Si tiene bajo potencial y bajo rendimiento, nuestro residente es lo que en el mundo empresarial se considera, aunque la palabra suene brusca, un "incapaz". Es la persona que cualquier empresario querría reubicar en otra actividad o empresa. Le plantearíamos cuestiones más profundas, más vitales, con preguntas como: ¿es realmente esto lo que quieres hacer?. Se programarían sobre todo proceso de cambios profundos.
2. La matriz de motivación y competencia.
Esta matriz da recomendaciones cuando comparamos combinadamente la competencia y la motivación de las personas que tenemos a nuestro cargo.
En nuestro caso, ¿qué acciones podríamos los tutores realizar cuando evaluamos a nuestros residentes según su competencia y su motivación?.
- Si nuestro residente está muy motivado y es muy competente, es una persona, si tuviéramos una empresa, que queremos retener. Como tutor le dedicaremos tiempo, le mantendremos estimulado y le haremos sentir apoyado y reconocido.
- Si nuestro residente está muy motivado, aunque poco competente, es una persona a quién querríamos ayudar. Exploraremos cuáles son sus necesidades y dedicaríamos tiempo, sobre todo, a su formación. le reconoceremos la motivación y el esfuerzo.
- Si nuestro residente es muy competente, pero está poco motivado, está claro que es una persona a quién deseamos motivar. Investigaríamos qué es lo que le pasa, tanto a nivel profesional o personal, de cuáles son sus sentimientos y cuáles sus creencias que le están limitando. buscaremos elementos y herramientas que modifiquen su comportamiento y posibiliten cambios.
- Si nuestro residente es poco competente y está poco motivado, es la persona que cualquier empresario querría reubicar en otra actividad o empresa. Le plantearíamos cuestiones más profundas y vitales, con preguntas como: ¿es realmente esto lo que quieres hacer?. Se programan sobre todo proceso de cambios profundos.
3. La matriz de juicios de pasado y de futuro.
Esta tercera herramienta analiza el potencial efecto de los juicios o los comentarios del tutor sobre los residentes.
¿Qué efecto podría producir nuestros comentarios al realizar las evaluaciones y al proponer acciones de mejoras, según su contenido sea positivo o negativo?.
¿Cuánto de reconocimiento y de motivación existen en nuestros mensajes?.
¿Es necesario comentarlo todo o preferir aquellos juicios que se orienten a mejorar los objetivos, los resultados y el rendimiento y a mejorar la cohesión del equipo de trabajo y de los miembros de un grupo?
Cuando un tutor analiza el pasado, habla de aquello en lo que ya no se puede hacer cambios.
- Si emitimos una opinión, juicio o comentario negativos del tipo “puedes hacerlo mejor” podría generar cierto grado de resentimiento, de agresividad y de conflictividad. la selección negativa es poco productiva y motivante. Si hubiese que realizar algún juicio que fuera por metodología feedback; que el residente mediante preguntas haga emerger dicha cuestión y la misma se considere como algo a mejorar (que de sensación de que todavía se pueda cambiar).
- Si emitimos una opinión, juicio o comentario positivos del tipo “haz dado el 100%”, aunque el resultado no fuese todo lo esperado, es más fácil generar serenidad, reconocimiento del esfuerzo, armonía y cierto grado de pertenencia y apoyo. Un mensaje de que los resultados obtenidos han estado bien y/o se pueden mejorar.
Cuando un tutor opina sobre el futuro, argumenta sobre lo que puede suceder.
- Si emitimos una opinión, juicio o comentario negativos del tipo “si sigues así no alcanzarás los objetivos” podría ocasionar resignación y desmotivación. No genera una visión de un resultado final que sea deseable.
- Si emitimos una opinión, juicio o comentario positivos del tipo “si te esfuerzas, podrás conseguirlo, confío en ti” podríamos producir cierto grado sentimientos de ambición, motivación, superación y aprendizaje que facilitarían y posibilitarían a seguir tras esos objetivos.
Como hemos visto, el Coaching de empresa te puede aportar herramientas sencillas para las acciones a seguir al evaluar objetivos, actividades y resultados y al realizar feedback informativo y motivacional.
Asimismo, como siempre, estas herramientas de Coaching te podrán ser útiles para cualquier otra esfera de tu vida personal o profesional.









